Mataron por error a madre de familia en La Esperanza

Mataron por error a madre de familia en La Esperanza

“Nunca debió haber subido a ese carro”. Wilmer Abanto, taxista de profesión, dice estas palabras ante el féretro de su esposa, Isabel Huamán Silva (41). Isabel, vale recordarlo, es una de las tres personas que murieron la tarde del miércoles, en La Esperanza, tras recibir una ráfaga de disparos a quemarropa. Las otras dos, como se sabe, fueron Jean Paul García Gómez (27), alias ‘Shingo’, y su mujer, Katia Guarniz Aguilar (29).

Isabel, según su familia, era una modesta ama de casa que estaba siempre velando por el bienestar de sus tres hijos. Nada tenía que ver en los oscuros asuntos que originaron el cruel asesinato a balazos de ‘Shingo’.

“Puede preguntarle a cualquier vecino —dice Wilmer—. Ellos darán fe de que no se andaba metiendo en problemas. Era una muy buena persona”.
Wilmer admite que conocían a ‘Shingo’, pero solo porque vivía en la casa de enfrente. “Éramos vecinos —agrega—. Lo saludábamos… pero nada más”. 

LA ÚLTIMA VEZ  

Los restos de Isabel son velados en su vivienda de la manzana X’ de Las Palmeras (asentamiento humano situado en La Esperanza). Mientras observa el ataúd, con el corazón destruido, Wilmer recuerda que el miércoles, antes de la masacre, fueron juntos en su taxi al colegio del último de sus hijos, en la urbanización Parque Industrial, pues debían dejar una bolsa. 

Después se enrumbaron a una agencia bancaria por el puente ‘La Cruz’; sin embargo, ya de camino, en la avenida Condorcanqui, una persona le solicitó una ‘carrera’ a Wilmer. Isabel le dijo que acepte, que ella tomaría un colectivo. Entonces Wilmer se detuvo y ella bajó. 

Fue cuando Isabel aguardaba por movilidad, en una esquina, que aparecieron ‘Shingo’ y su esposa. Se dirigían a Trujillo en el taxi de placa T3T-579, conducido por Alberto Arturo Loyola Roque (41), y le ofrecieron a llevarla hasta el puente. Isabel aceptó, sin saber que así firmaba su sentencia de muerte.

MATANZA

La historia que sigue es ya bastante conocida: en el llamado ‘Cruce de la Muerte’, Loyola se detuvo porque el semáforo se puso en rojo. De pronto un auto gris (de placa C6K-367) se estacionó abruptamente a la derecha y cuatro sicarios bajaron y abrieron fuego. Se les había ordenado eliminar a ‘Shingo’, pero dispararon tantas veces, y alocadamente, que también acabaron con la vida de las dos mujeres.

Solo Alberto Loyola sobrevivió, aunque resultó herido. En la actualidad se encuentra en Cirugía A del Hospital Regional.

ANGUSTIA

Wilmer no tardó en enterarse de la balacera. Cuando pasó por el ‘Cruce de la Muerte’, escuchó a la gente decir que tres personas habían sido baleadas.

Todo el mundo corría y gritaba. Por curiosidad, bajó y se acercó a la multitud… y ahí, sobre la pista, encontró a la madre de sus hijos, inconsciente y sangrando.

Desesperado, la cargó y la llevó lo más rápido posible al Regional. Pero, por desgracia, fue en vano: cuando los médicos recibieron a Isabel, ella ya había dejado de existir. 

De esta manera, Isabel se convirtió en víctima de las circunstancias. Estuvo en el lugar  y la hora equivocados. Wilmer  espera ahora que la policía interrogue al taxista pues cree que tiene mucho que explicar. “¿Por qué lo dejaron vivo? —se pregunta—. ¿Por qué abandonó a sus pasajeros?” (Satelite)

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