Inseguridad y desorden en viajes al valle Chicama

Momentos de molestia y zozobra deben pasar usuarios del servicio de transporte del valle Chicama.

Sin ningún reparo a la vida de las personas ni respeto a las normas de tránsito, los choferes llevan en los buses cantidad de personas paradas.

Esto es de todos los días, y los pobres pasajeros están obligados a soportar este tipo de abusos y atropellos ante la necesidad de llegar a sus centros de labores o cumplir con alguna gestión personal.

Si a esto se suma, las ‘carreritas’ que muchas veces hacen los irresponsables conductores para ganar pasajeros, se puede decir que viajar del valle Chicama a Trujillo o viceversa representa un peligro constante. Los accidentes por esta zona precisamente abundan por la excesiva velocidad.

Ayer, en su cuenta de Facebook, el docente Ernesto Ortiz Burga escribió: “Hoy viernes 6 de abril, a las 6:30 a.m., abordé el ómnibus de la empresa Turismo Ascope, placa V60-965, para trasladarme a la ciudad de Casa Grande. Llegué a mi destino a las 8:10 a.m. ¿Por qué el viaje demoró más de 40 minutos, que es lo habitual? Simple, porque el chofer subió pasajeros durante todo el trayecto y encima hubieron más de 20 personas paradas en el pasadizo”.

“Reclamé, pero al chofer y al cobrador les importó poco mi queja. ¿Por qué el transporte a la provincia de Ascope es tierra de nadie? ¿Dónde están nuestras autoridades? ¿Por qué no interviene el Ministerio Público, el Ministerio de Transportes o la Policía Nacional? Me indigna y frustra, al mismo tiempo, que los ciudadanos seamos víctimas constantes de estos abusos”, manifiesta el denunciante. Satelite

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